"En la Kasbah de Argelia existe de todo: todos los elementos de una arquitectura de inmensa sensibilidad para las exigencias y los deseos humanos". Le Corbusier describió con esta frase su gran fascinación por la arquitectura de Oriente. Aún hoy, muchos arquitectos y diseñadores se inspiran, como él, en el mundo árabe. Nuestro conocimiento de estos países, sin embargo, se limita, debido a la actual situación política, principalmente a las noticias diarias sobre política y sociedad. El Vitra Design Museum estudia ahora los mitos y la realidad del mundo árabe en su exposición "Vivir bajo la media luna" que nos ofrece una amplia visión de las fascinantes culturas del hábitat árabes.
La exposición muestra las diferencias entre la vida en Marruecos, Siria y la península Arábica – desde las tiendas de nómadas de los tuareg y beduinos hasta las Kasbahs marroquíes, pasando por palacios impresionantes en ciudades como Marrakech, Damasco o El Cairo hasta edificios del siglo XX de arquitectos como Hassan Fathy, Elie Mouyal o Abdelwahed El-Wakil. Numerosas maquetas y estancias transitables permiten al visitante experimentar las diferentes construcciones, mientras utensilios como cerámicas, telas, herramientas y elementos de arquitectura demuestran las costumbres de residencia y vida. El extenso recorrido de las estancias refleja también el lado sensual y refinado del habitar en los países árabes. Para la exposición se han vuelto a producir numerosas fotos y películas sobre formas de residencia hasta ahora casi desconocidas.
Con el interior de las casas particulares, "Vivir bajo la media luna" abre al visitante el ambiente del mundo árabe hasta ahora casi desconocido, ya que allí este espacio se protege desde siempre rigurosamente contra extraños. Como nada de nuestra vida cotidiana nos es tan familiar como nuestro entorno, esta exposición ofrece al visitante la posibilidad de crearse su propia imagen de la vida en el mundo árabe y de compararla con la suya. Con ello queda claro que los desafíos del diseño siempre son los mismos: ¿Qué soluciones requiere el transcurso de la vida cotidiana – dormir, comer, habitar y trabajo doméstico? ¿Qué relación tienen decoración, forma y función de edificios y utensilios entre sí? ¿Hasta qué punto son aún hoy expresión de identidad cultural los ornamentos, símbolos y colores?
La rica herencia de culturas del hábitat árabe ofrece muchas veces, en el trato con estas exigencias, una modernidad asombrosa, sea en las reducidas formas básicas de muchos objetos, en el uso multifuncional de espacios y cosas o en los sistemas de climatización o del control del consumo de agua. Arquitectos como el egipcio Hassan Fathy y el marroquí Elie Mouyal han usado muchas de estas soluciones en sus obras relacionándolas con elementos de arquitectura moderna. La influencia del modernismo fue impulsada principalmente por arquitectos como Jean-Francois Zévaco, Edmond Brion, Wolfgang Ewerth, Michel Ecochard, Yona Friedman, Frei Otto y otros. A partir de los años 30 del siglo XX, ellos usaron los países árabes como importante campo experimental y de ahí siguieron desarrollando el estilo internacional. Los proyectos de villas de la península Arábica de Arata Isozaki o Studio 65, pero también el Instituto du Monde Arabe en París de Jean Nouvel, muestran la importancia que el mundo árabe tiene entre tanto en la arquitectura internacional.
Pero la exposición "Vivir bajo la media luna" también muestra el lado oscuro de una radical modernización de la arquitectura árabe como es el derrumbamiento de cascos antiguos enteros, el éxodo rural y ciudades satélites uniformes. Muchas de las formas tradicionales de residencia que muestra la exposición podrían a lo mejor haber sido documentadas por última vez para "Vivir bajo la media luna". Organizaciones como la Aga Khan Trust for Culture contribuyen a que los actuales arquitectos se confronten con estos problemas. Los países árabes, así lo muestra la exposición "Vivir bajo la media luna", disponen dentro de sus mismas tradiciones de un gran repertorio de ideas para una modernización razonable y eficaz de su arquitectura y de sus formas de residencia. Y algo más que podemos aprender de Oriente: la virtud suprema de cada casa particular era y sigue siendo la hospitalidad.












