Nadie diría que este banco es especialmente atractivo, aunque tiene cierto encanto, que quizá sea más importante que el aspecto físico. El banco está enfrente del restaurante de una estación rural de Japón. Desde el punto de vista del diseñador, hay mucho que admirar en él: manifiesta una profunda severidad conceptual, como si su creador se hubiese dicho a sí mismo: “Voy a construir este banco con un único pedazo de madera de metro y medio de largo sin utilizar ni un solo tornillo. Debe ser lo suficientemente sólido como para soportar el peso de un elefante y lo suficientemente robusto como para resistir un tifón”. El banco está estructurado de tal forma que se obtiene el máximo con un mínimo de cortes: las caras planas se utilizan para el asiento (por motivos de comodidad) y para las patas (por motivos de estabilidad). El banco tiene un carácter alegre y tentador, y claramente se ha ganado un sitio entre la caja de botellines y la silla plegable. El mundo podría aprender más del espíritu de estos proyectos de bricolaje.
El diseñador británico Jasper Morrison (*1959) es precursor de la “nueva simplicidad”, una tendencia que preconiza una interpretación humilde y más seria del diseño. En 2006, él y el diseñador japonés Naoto Fukasawa suscitaron una gran atención con la exposición “Super Normal”y las tesis presentadas en ella.


