Podríamos suponer que este edificio industrial, probablemente abandonado, situado en la esquina de 10th Street y 33rd Road en Queens, Nueva York, fue encargado originalmente por una pequeña empresa metalúrgica, cuyos negocios marchaban lo suficientemente bien como para construir su propia nave de fabricación. Tiene un aspecto funcional, con abundantes paredes para colocar a su lado material o máquinas: muchas ventanas, que proporcionan las condiciones laborales requeridas para trabajar en forma exacta con máquinas, así como una puerta arrollable grande para la carga y descarga de camiones. La única puerta metálica cerca de la esquina, que sirve como entrada, tiene un aspecto inusualmente modesto y sugiere que las instrucciones del propietario al arquitecto fueron de carácter pragmático, sin interés alguno por decoraciones innecesarias.
¿Por qué tiene entonces cierto la arquitectura de este edificio cierto encanto? ¿Podría ser la falta absoluta de una firma, de todo indicio creativo?
En google.maps encontré que el edificio pertenece a Fuller & Sadao Inc. ¿Lo hubiera pensado? ¡Buckminster Fuller y Shoji Sadao! Una sede insólita para un estudio de arquitectos que en su momento propusieron cubrir Manhattan con una cúpula gigantesca, pero que quizás aprecian simplemente también la belleza muy discreta de este lugar.
El diseñador británico Jasper Morrison (*1959) es precursor de la “nueva simplicidad”, una tendencia que preconiza una interpretación humilde y más seria del diseño. En 2006, él y el diseñador japonés Naoto Fukasawa suscitaron una gran atención con la exposición “Super Normal”y las tesis presentadas en ella.



