How High The Moon
Shiro Kuramata, 1987
Con How High The Moon, Kuramata logró reducir la forma al mínimo. El respaldo, los reposabrazos y la superficie del asiento se han reducido a sencillas formas cúbicas y fabricado en metal desplegado. La brillante superficie desmaterializada recuerda a la pálida luz de la luna, el nombre procede de una canción de Duke Ellington.

