Las colecciones de Vitra se construyeron a partir de estos dos planteamientos: se ha aprendido de ellos y se ha ido un paso más allá. La empresa cuenta con un historial único de éxito en la fabricación y concepción de tipologías de mobiliario. El estudio de las colecciones tiene en este caso un papel primordial, y precisamente de una forma que habría convencido a los fundadores del Victoria & Albert Museum. A principios de los años ochenta, cuando el Vitra Design Museum aún no había sido construido, era posible pasear por las oficinas de Vitra situadas directamente junto a las naves de producción y encontrar entre los escritorios piezas gastadas y descoloridas que habían sobrevivido a su heroica era de la modernidad. Constituían una invitación a hacer las cosas mejor, eran más obras de las que aprender que trofeos para una empresa creativa. Y esta colección aún existe, en el centro de las instalaciones de producción de la empresa, a modo de enciclopedia que se puede consultar en todo momento. Refleja además la visión del mundo de Fehlbaum, según la cual el diseño industrial ofrece una mirada determinante al estado del mundo actual, en el que lo material y lo espiritual desempeñan un papel igualmente importante. Naturalmente, una colección como la del Museum of Modern Art de Nueva York o del Centre Pompidou en París presenta mucha mayor diversidad. Vitra no colecciona ordenadores o automóviles, lavadoras, helicópteros o armas de fuego, ni tampoco moda. Su principal interés son los muebles en el contexto de la arquitectura y el interiorismo. Y a excepción de unas pocas piezas clásicas que muestran las posibilidades de innovación de la producción en serie, estilísticamente se centra en los clásicos contemporáneos y sus herederos directos. No obstante, dentro del área elegida de la modernidad – que ahora también incluye la iluminación – la colección de Vitra presenta una abundancia sin parangón.
Cuando Ray Eames murió, no había ningún museo en Estados Unidos que contase con los medios necesarios para comprar el archivo completo del que había sido el estudio de diseño más brillante del mundo alrededor de los años cincuenta. Vitra encontró los medios y la forma de hacerlo. Y gracias a sus esfuerzos, la empresa fue tachada durante mucho tiempo de indeseable intruso que expoliaba una parte del legado cultural americano de valor incalculable. Cuando los papeles de Barragán amenazaban en convertirse en polvo en México, se salvaron gracias a Vitra. La colección abarca como es lógico obras de Sottsass y Memphis, pero también de Panton, Kuramata, Aalto y Arad, Pesce y Colombo. Se remonta a los primeros tiempos de la producción industrial y, con la obra de Thonet, aún más atrás.
La colección nació cuando Fehlbaum compró una silla diseñada y fabricada por el gran ingeniero y diseñador francés Jean Prouvé. Lo que fascinó a Fehlbaum de esta silla fue que encarnaba una combinación de refinada técnica de acabado y sensibilidad estética. La colección adquirió su forma actual cuando Fehlbaum conoció a Alexander von Vegesack. Tras algún tiempo dedicado al teatro y a la elaboración de exposiciones, von Vegesack llamó a la puerta de Billy Wilder para conocer su colección de diseño Bauhaus. A lo largo de los años, von Vegesack se había hecho con una estimable colección propia, fundamentada sobre ese tipo de sabiduría que no se adquiere con los estudios académicos, sino a través de una observación viva de la evolución en la producción y las técnicas que llama la atención de la mirada aguda del coleccionista. Fehlbaum compró a von Vegesack su colección de muebles de madera moldeada y acero tubular. Como Fehlbaum confiesa, no tenía una estrategia clara de la dirección que debía seguir la colección. Disfrutaba viendo a dónde le llevaban los acontecimientos.
Ninguna colección puede ser objetiva. La propia naturaleza del coleccionismo exige una serie de decisiones. La principal decisión es el tipo de objetos que se coleccionará. Otra, en qué piezas concretas se concentrará el coleccionista. Estas decisiones revelan inevitablemente la personalidad que esconde una colección. A Fehlbaum le seduce la forma en que están construidas las cosas. De pie junto a la instalación de producción de Vitra, se entusiasma al hablar de la magia del momento en que un disco de goma se coloca entre el metal doblado de una pata de silla y la superficie de fibra de vidrio del asiento para unirlos. Igualmente puede apasionarse por el significado cultural de la silla y por su potencial de reflejar un momento artístico o un hito social. Tiene el gusto universal e internamente lógico que marca la elección de cada objeto que formará parte de la colección. Y en gran medida es ese gusto el que hace que la colección resulte tan impresionante.

16 April 2008.