A veces basta con uno que crea en ti.

Panton Chair
Una historia de autenticidad

«Rolf [Fehlbaum, de la familia fundadora de Vitra] vino un día a visitarnos y por casualidad vio un prototipo de la Panton Chair. No tenía suficiente estabilidad para sentarse en ella. Rolf preguntó: «¿Y esta silla, por qué no se fabrica?» Le contesté: «Lo hemos intentado con unos veinte fabricantes, pero todos han rechazado el proyecto por un motivo u otro». Un conocido diseñador americano –que no era Eames– llegó a decir que una cosa así no podía llamarse «silla», porque no servía para sentarse. Rolf descolgó el teléfono y llamó a un técnico de Vitra, Manfred Diebold. […] De no haber sido por Rolf, la Panton Chair nunca habría existido».
- Verner Panton


La historia de la Panton Chair se remonta a la segunda mitad de los años cincuenta, cuando el diseñador danés Verner Panton desarrolló la idea de una silla cantiléver de plástico. Sin embargo, los fabricantes no quisieron apoyar un concepto tan atrevido. Willi Fehlbaum, fundador de Vitra, se interesó por la idea, pero el proyecto no se puso en marcha hasta que Rolf Fehlbaum y Manfred Diebold, Director de Desarrollo de Productos, fueron a ver a Panton y volvieron maravillados.

En 1963 comenzó la colaboración entre Vitra y Verner Panton, con el desarrollo de uno de los más famosos diseños de sillas del siglo XX. Aquello resultó ser un reto casi imposible, porque había que encontrar el equilibrio entre los audaces contornos imaginados por el diseñador, los límites físicos de la tecnología del plástico y los requisitos de fabricación. Hicieron falta años de investigación, pruebas, diseños descartados y desarrollo continuo de prototipos: la forma definitiva de la silla fue la culminación de diez prototipos de poliéster laminado a mano y reforzado con fibra de vidrio. Verner Panton y los diseñadores de Vitra trabajaron sin descanso y con perseverancia en el proyecto, sacrificando noches y fines de semana.

En 1967 se fabricó una pequeña serie piloto de tan solo 150 piezas utilizando poliéster prensado en frío y reforzado con fibra de vidrio. Fue la primera silla hecha enteramente de plástico, de una sola pieza y de diseño cantiléver. Su escultural forma, con los vibrantes colores característicos de Panton, causó furor. Sin embargo, el costoso y complejo procedimiento de fabricación hacía imposible responder a la gran demanda. Tras los buenos resultados obtenidos en unas nuevas pruebas con una espuma de poliuretano rígida de Bayer, la producción en serie empezó en 1968 con una innovadora técnica de moldeo. Así se conseguían más piezas, pero el acabado a mano todavía llevaba muchísimo tiempo.

«Vitra creyó en la idea.»
Verner Panton

Verner Panton y Vitra no estaban contentos con el resultado y siguieron buscando alternativas. Creyeron encontrar la solución en un nuevo material termoplástico desarrollado por BASF, ya que el proceso de moldeo por inyección reducía considerablemente el trabajo de acabado. Pero en aquel entonces la técnica no permitía variaciones en el grosor del material, lo que obligó a introducir varias modificaciones en el diseño, de las que la más llamativa era una serie de líneas en relieve en la zona de transición, entre la base y el asiento. Más tarde se vio que el material era mucho menos resistente al tiempo y al desgaste de lo que se había pensado en un principio: las sillas se rompían y la imagen de Vitra estaba en peligro. Por eso dejó de fabricarse en 1979. Vitra tardó años en recuperarse de los efectos de este fallo de calidad. Pero el interés por la Panton Chair se mantuvo a través de los años y Vitra volvió a fabricarla en 1990, con la espuma de poliuretano rígida del principio y el laborioso acabado, aunque con más resistencia a la rotura.

© Schnakenburg & Brahl

Los avances tecnológicos con los plásticos y las nuevas posibilidades del moldeo por inyección animaron a Vitra y a Panton a recuperar de nuevo el proyecto a finales de los años noventa. Ambos colaboraron estrechamente en el desarrollo de una nueva versión de polipropileno. Treinta años después del lanzamiento inicial, por fin se hacía realidad uno de los grandes objetivos de Panton: la silla de plástico como producto industrial asequible. Verner Panton murió poco después de que se presentara su silla en 1999.

Desde entonces, Vitra ha fabricado este diseño —que puede contemplarse en muchos museos y exposiciones— en dos modelos: la Panton Chair Classic, de espuma de poliuretano rígida y superficie satinada, y la Panton Chair, de poliuretano con acabado mate. Desde 2007 este último también existe en versión para niños: es la Panton Junior, que también figuraba en los planos originales del diseñador.


Fecha de edición: 27.04.2017
Imágenes: Louis Schnakenburg



Historias de autenticidad de Vitra
Invierta en un original, porque un original siempre conservará su valor. Una imitación nunca será más que una mera copia, una idea robada. Observe las diferencias, no solo la calidad y las variaciones más evidentes, sino también el atractivo sensorial y emocional del producto auténtico. Un original es un compañero para toda la vida y bien pudiera sobrevivirle y pasar a la siguiente generación, que lo recibirá agradecida. Pero esto es una historia del futuro.
El original es de Vitra.