Organic Chair

Cuando una silla entra en producción 64 años más tarde

Hoy en día no se valora suficientemente lo que la Organic Chair significó para el diseño estadounidense de mediados del siglo XX. Supuso el nacimiento de una idea que varios años después empezó a utilizarse con éxito en otros muebles. Además, en torno a su génesis se produjeron una serie de encuentros que marcaron el curso de la historia del diseño.

En 1940, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) convocó el concurso «Industrial Design Competition for the 21 American Republics», hoy conocido como «Organic Design in Home Furnishings», invitando a los participantes a presentar sus muebles, lámparas y tejidos. La finalidad era descubrir a nuevos talentos del diseño e involucrarlos en la creación de mejores entornos para la vida moderna. Los ganadores tendrían la oportunidad de mostrar sus trabajos al año sigui­ente en la exposición «Organic Design in Home Furnishings», para la que el curador Eliot Noyes buscaba objetos «cuyos componentes individuales se organizaran de manera armoniosa en un todo, tanto por lo que se refiere a la estructura y los materiales como a su finalidad». Además, se buscarían fabricantes para los diseños ganadores y los productos acabados se comercializarían a partir de la fecha de inauguración de la exposición.

Por aquel entonces, Charles Eames y Eero Saarinen eran dos buenos amigos de treinta y pocos años. Enseñaban diseño en la prestigiosa Cranbrook Academy of Art de Michigan, dirigida por el arquitecto Eliel Saarinen, padre de Eero, y decidieron presentarse juntos al concurso del MoMA con ocho diseños (seis de ellos, sillas) en las dos categorías: «A – Seating for a Living Room» y «B – Other Furniture for a Living Room». En aquella época, las sillas solían tener un asiento y un respaldo, acolchados o no en función del modelo. La idea que rondaba la cabeza de Eames y Saarinen era una estructura tridimensional de madera contrachapada, de líneas ergonómicas y fabricada en una sola pieza; solo que en aquella época no existía ninguna tecnología que permitiese fabricar mecánicamente semejante objeto. Por lo tanto, los dos jóvenes hicieron sus prototipos a mano. Una tal Ray Kaiser, que había estudiado pintura con Hans Hofmann en Nueva York, les ayudó con los preparativos. Esta fue, por tanto, la primera ocasión en que Charles se encontró con la que luego sería su esposa.
© MoMA
Eames y Saarinen ganaron el primer premio con sus contribuciones complementarias en ambas categorías. Sin embargo, al buscar un fabricante para las sillas, pronto se comprobó que, al no existir una tecnología adecuada para el conformado tridimensional de la madera contrachapada, la producción en serie era inviable. Durante los años siguientes, el interés de Charles y Ray Eames —que entretanto se habían casado y se habían mudado a Los Ángeles— se volcó en el desarrollo de esta técnica, mientras que Eero Saarinen se fue decantando cada vez más por la arquitectura y se desligó de la fabricación de muebles de madera contrachapada.
«Creo que lo que hicimos en 1940 para el Organic Furniture del MoMA fue realmente la base de un concepto. Por aquel entonces no nos preocupaba especialmente que fuera rentable, aunque estábamos seguros de que lo sería»
Charles Eames
© Eames Office, LLC
© MoMA
Los diseños de aquella silla que hoy conocemos como «Organic Chair», de la que solo se llegó a fabricar una pequeña serie a mano, cayeron poco a poco en el olvido del gran público. Sin embargo, desde la perspectiva de la historia del diseño fueron, por un lado, el punto de partida de algunas sillas legendarias formadas con una carcasa ergonómica, como la Plastic Chair y la Wire Chair de Charles y Ray Eames, o la Tulip Chair de Eero Saarinen. Por otro lado, fueron el detonante del infatigable interés de los Eames por el moldeado tridimensional de la madera contrachapada: ya instalados en California, Charles y Ray construyeron en su apartamento la legendaria máquina «Kazam!», para la que incluso llegaron a tender un cable hasta un poste eléctrico cercano porque la red de su casa solía estar sobrecargada. En 1945, los conocimientos sobre el material y los requisitos de la producción en serie que habían adquirido durante los años de la guerra, les permitieron transformar por primera vez la madera contrachapada moldeada en tres dimensiones en un producto en serie: las sillas del Plywood Group.
© Eames Office, LLC
© Eames Office, LLC
Quedan muy pocos ejemplares de aquellas sillas fabricadas en 1941 para la exposición de los diseños que ganaron el concurso del MoMA; una de ellas forma parte de la colección del Vitra Design Museum. Por diversos motivos, con la llegada del nuevo milenio el museo estudió detalladamente la historia de este objeto, y no le cupo duda de su importancia para la historia del diseño. Como, además, es una silla sumamente cómoda, Vitra comenzó a plantearse la posibilidad de desarrollarla para la producción en serie después de más de 60 años, en colaboración con las familias Eames y Saarinen. Así, se presentó por primera vez en el mercado en 2004 bajo el nombre de «Organic Chair», en referencia a la exposición «Organic Design in Home Furnishings».

Inversión en innovación

La inversión en innovación es una de las máximas prioridades de Vitra. La empresa se esfuerza constante-mente por superar las barreras del diseño combinando sus avanzados conocimientos técnicos y conceptuales con el talento creativo de los mejores diseñadores. Al mismo tiempo sigue actualizando los productos clásicos de Vitra, en colaboración con los propios diseñadores o con sus herederos legales, para adaptarlos a las necesidades de los usuarios de hoy.

Vitra produce la Organic Chair en tres de las seis variantes que se presentaron como prototipos al concurso del MoMA: sillón de lectura con respaldo de altura media (Organic Chair), sillón de lectura con respaldo alto (Organic Highback) y silla de comedor y reuniones (Organic Conference).
DESCUBRIR EL ORGANIC CHAIR
Este producto ha sido diseñado por
Charles Eames y Eero Saarinen
Eero Saarinen y Charles Eames desarrollaron los primeros diseños de muebles hechos de madera laminada moldeada. En 1940, presentaron la Organic Chair en el concurso «Organic Design in Home Furnishings» organizado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
 

El original es de Vitra

Invierta en un original, porque un original siempre conservará su valor. Una imitación nunca será más que una mera copia, una idea robada. Observe las diferencias, no solo la calidad y las variaciones más evidentes, sino también el atractivo sensorial y emocional del producto auténtico. Un original es un compañero para toda la vida y bien pudiera sobrevivirle y pasar a la siguiente generación, que lo recibirá agradecida.
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