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Making of Slow Chair

Todo comenzó con un panti.

“La idea de trasladar la elasticidad y el confort de los pantis a un mueble ya nos rondaba por la cabeza desde hace tiempo”, comenta Erwan Bouroullec, el más joven de los dos famosos hermanos diseñadores franceses. El principio nos pareció ideal para realizar un sillón que se adaptase de forma flexible al cuerpo en diferentes posiciones sedentes, en vez de establecer una forma rígida de utilización”. Para los primeros modelos, en el estudio de los Bouroullec en París, las medias se cortaron en pedazos y se tensaron con alambre flexible. Ya estaban listas las primeras sillitas en miniatura. El principio constructivo parecía tan sencillo como genial y el cliente, Vitra, también estaba entusiasmado.

Desde hace dos años, en Weil am Rhein se ha vuelto a reflexionar seriamente sobre las raíces de la empresa, ya que durante muchos años el punto fuerte de producción ha sido el ámbito de oficina, pero con los asientos para vivienda es como realmente ha crecido. Los muebles para vivienda más conocidos y que ya son un clásico del diseño moderno son la Lounge Chair de Ray y Charles Eames o también el Aluminium Group de Eames, que Vitra distribuye en el mercado europeo desde 1958. La Indoor-Outdoor Reclining Armchair de este grupo también sirvió como modelo para el desarrollo de Slow Chair. “La denominada Aluchair fue casi el prototipo de un sillón que se podía utilizar tanto en el exterior como en el interior”, aclara Eckart Maise, director del departamento Vitra Home. Hoy día la vivienda gira en torno al Sol, se desplaza progresivamente hacia el exterior. Esto hace que se soliciten muebles que reúnan una calidad estética formal para la vivienda y un gran confort con características materiales que posibiliten mínimamente la utilización temporal en la terraza, el balcón o el jardín”.

Los hermanos Bouroullec trabajan como diseñadores desde el comienzo para dar vida a la colección Vitra Home en el año 2004, han contribuido hasta la fecha en estanterías, mesas auxiliares y de comedor, sofás, la Zip Carpet y las Algues y ahora se les ha encargado el diseño de “un sillón sencillo, de precio relativamente económico y con una transparencia clara” (Maise). Aquí se adapta la idea de los pantis, transformados en tejido de poliéster resistente a la humedad y los rayos ultravioleta. Simplemente se consigue una tapicería de punto tridimensional que se pueda tensar sobre un bastidor de acero tubular y se logra una forma estética y ergonómica que además resulta ser estable y duradera y destaca en el desarrollo de productos por ser hermosamente delicada. Vitra ya tenía experiencia con tejidos 3D. En Orgatec presenta, entre otras, una silla de oficina nueva de los Bouroullecs que utiliza un material parecido. Sin embargo el material de la tapicería de Slow Chair, al contrario que el tejido que en este momento está en boca de todos y que se está aplicando progresivamente en colchones y en la industria del automóvil, y que además fue utilizado por primera vez sin cubrir como tapicería para muebles en la Lazy-Loungechair de Patricia Urquiola para B&B Italia, resulta algo más blando y elástico.

Y es justo aquí donde está el punto clave de la construcción: “Los sillones con revestimiento siempre tienen que ser relativamente grandes para que no estén sobre el bastidor. El bastidor de dos elementos individuales de acero tubular tiene alrededor de 95 cm de ancho y casi lo mismo de profundidad – aclara Egon Bräuning, jefe de desarrollo de Vitra. Por el contrario, la tapicería de punto tiene que salir de la máquina mucho más pequeña. El material, extremadamente elástico, al estirarse consigue una estabilidad capaz de soportar a un hombre de 120 kg de peso”. La programación de la máquina tejedora se modifica miles de veces para fabricar innumerables tapicerías textiles. Esta es una tarea que requiere muchísimo tiempo, sólo para la tapicería de un respaldo, la máquina necesita alrededor de dos horas. Para que sirva de ejemplo, la programación se modifica y se vuelve a rechazar hasta haber encontrado la medida óptima para el respaldo y el asiento. “En este momento la parte del respaldo en bruto tiene las medidas de un jersey de niño – aclara Erwan Bouroullec. Los bordes se tejen como mangueras y a través de éstas se introduce la estructura de acero tubular rígida de 25 milímetros que conforma el bastidor del asiento y respaldo; luego se unen ambos elementos con la ayuda de cuatro pies de aluminio fundido a presión. La prolongación de los dos pies posteriores además tensa el respaldo en la zona lumbar. Al tener diferentes tensiones se logran zonas más tensas y otras más flexibles – explica Eckar Maise –. El espesor medio del material es de unos dos milímetros, de tal manera que el sillón tiene la transparencia deseada, pero su forma resulta plástica”.

Causa una impresión clara y sencilla, al estilo típico Bouroullec, y de algún modo recuerda a las formas de los sillones de los años cincuenta. Se ve perfecta por todas partes, incluso o especialmente en la parte del respaldo con sus pies prolongados.

En el stand de Vitra en Milán, creado por los hermanos Bouroullec, se expusieron los prototipos de Slow Chair, que se comercializará a principios del 2007, en cuatro o cinco colores y con un precio no superior a los 1400 €. Resultaron ser las favoritas del público: como ejemplo, los que se sentaron en alguno de los sillones no querían volver a levantarse. Por tanto, Slow Chair hace honor a su nombre, que debe describir el momento de sentarse. Y como si la tapicería de tejido elástico no fuese lo suficientemente confortable, los Bouroullec han dotado a su diseño con dos cojines para el asiento en dos colores y una manta de lana adicional. “Se pueden utilizar de forma flexible, adaptándose a cada situación, dependiendo de si me siento en el sillón para leer, charlar o simplemente relajarme”, comenta Erwan. Y en el futuro tal vez la tengamos de dos en dos: en Vitra siempre se hace algo más con el concepto principal así que ya se está pensado, junto con los hermanos, en una chaise longue y un pequeño sofá como complementos para la silla con el principio de los pantis.


Fecha de edición: 6.1.2009
Autor: Kristina Raderschad. Este texto fue publicado por primera vez en el boletín FRAME.
Imágenes: © Bouroullec Studio