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Cuando la construcción determina el «diseño». y no al revés.

Standard
Historia de un original de Vitra

En 1934, el diseñador, arquitecto e ingeniero francés Jean Prouvé creó la silla Standard. Su diseño muestra claramente la característica fundamental de esta silla y de los otros muchos muebles y estructuras arquitectónicas de Prouvé: una orientación sin concesiones hacia las necesidades constructivas.

Las sillas soportan una mayor carga en las patas traseras que en las delanteras, ya que son ellas las que absorben el peso de la parte superior del cuerpo. No se trata de un descubrimiento revolucionario, pero ningún otro diseño de silla lo plasma de un modo tan claro desde un punto de vista constructivo: mientras que para las patas delanteras, que soportan un menor peso, basta con usar acero tubular, las traseras están hechas con elementos huecos de gran volumen que absorben la carga horizontal del respaldo y transmiten las fuerzas verticales al suelo. La vista de perfil de las patas traseras, realizadas en una fina chapa de acero arqueada, recuerdan las alas de un avión con el vértice a la altura del bastidor del asiento, justo donde la carga es máxima. El estrechamiento de las patas desde este vértice hacia arriba determina al mismo tiempo el ángulo y la posición del respaldo.

Como esta silla fue precedida por tres prototipos, se presentó en 1934 bajo el nombre de «Silla n.º 4»; posteriormente se perfeccionó en distintas variantes con el nombre definitivo de «Standard». Se produjo en la propia fábrica de Jean Prouvé. Normalmente las patas y el bastidor eran de metal, y el asiento y el respaldo, de madera. También se realizaron algunos modelos completamente de metal o (sobre todo, durante la época de la guerra en la que este material escaseaba) de madera, así como variantes con cojines de distintos materiales o versiones desmontables para facilitar su transporte; finalmente, en los años ochenta nacieron los últimos modelos con las patas traseras de aluminio.

Hasta principios del siglo XXI, solo un pequeño círculo de arquitectos y coleccionistas conocía a Jean Prouvé fuera de Francia. Aunque había habido reediciones de sus muebles, sus diseños no recibieron la atención y la difusión que merecían.

Para Vitra, Prouvé es, junto con Charles y Ray Eames, uno de los grandes constructores del siglo XX. Sus muebles constituyen una parte importante de la colección del Vitra Design Museum y su obra recibió un merecido reconocimiento en 2006 en una gran exposición organizada en el Vitra Design Museum. En estrecha colaboración con Catherine Prouvé, hija de Jean Prouvé, Vitra produce sus diseños de muebles más importantes desde 2002. Esta colaboración descansa sobre la base de la amplia colección de obras de Prouvé del Vitra Design Museum y los dibujos y planos de Jean Prouvé custodiados por el Centro Pompidou de París y el «Fonds Jean Prouvé des Archives Départementales de Meurthe-et-Moselle» (Fondo Jean Prouvé de los Archivos Departamentales de Meurthe-et-Moselle).

¿Por qué una empresa como Vitra, dedicada al diseño contemporáneo, produce muebles diseñados hace tanto tiempo? Porque hay diseños de épocas pasadas que son insuperables y no han perdido ni un ápice de su encanto, como los de Charles y Ray Eames, Alvar Aalto, Ludwig Mies van der Rohe, Marcel Breuer y, por supuesto, Jean Prouvé.

Rolf Fehlbaum, hijo de Willi Fehlbaum (fundador de Vitra) y presidente de Vitra desde hace muchos años, comenta: «En 1981 empecé a coleccionar muebles de Prouvé. Al igual que con las obras de los Eames, me fascinó el predominio de la construcción. Los diseñadores de este tipo no buscan una forma nueva; la forma surge de un intenso estudio de la construcción y la técnica. Cuando se nos presentó la oportunidad de producir los diseños de Prouvé, me alegré de que Vitra pudiera contraponer un homólogo europeo a la magnífica obra de los Eames».

«No soy arquitecto, no soy ingeniero, soy un hombre de fábrica».
Jean Prouvé

Conservar el legado cultural de importantes diseñadores, hacerle hueco en el presente y prepararlo para el futuro solo es posible si uno ahonda sin cesar en la historia y el trasfondo de sus diseños y transmite incansablemente su mensaje al mundo. Como hace Vitra.


Fecha de edición: 20.10.2017
Imágenes: Marc Eggiman; Jean Prouvé archive, Nancy; Fonds Prouvé



Historias de autenticidad de Vitra
Invierta en un original, porque un original siempre conservará su valor. Una imitación nunca será más que una mera copia, una idea robada. Observe las diferencias, no solo la calidad y las variaciones más evidentes, sino también el atractivo sensorial y emocional del producto auténtico. Un original es un compañero para toda la vida y bien pudiera sobrevivirle y pasar a la siguiente generación, que lo recibirá agradecida. Pero esto es una historia del futuro.
El original es de Vitra